Fiódor Dostoyevski

País:

Nacimiento: 11-11-1821, Moscú, Rusia

Fallecimiento: 09-02-1881, San Petersburgo, Rusia

♏ Escorpio


Nació en Moscú en 1821 y falleció 60 años más tarde en San Petersburgo. Estuvo muy unido a su madre, al contrario que con su progenitor, a quien consideraba una persona brutal y autoritaria. Fue el segundo de siete hermanos, pero con el que mejor se llevó fue con Mijaíl, con quien compartió la educación secundaria. A sus 16 años su madre murió, y solamente dos años más tarde también lo hizo su padre, según algunas fuentes asesinado a manos de sus propios empleados debido al mal trato que recibían. Estudió en la Escuela de Ingenieros Militares de San Petesburgo, a pesar de su prematuro interés por la literatura. Sus primeras obras no le dieron más que una tímida popularidad. Esto, entre otras cosas, sumió al escritor en una depresión. Alrededor de 1948-9 Dostoievski comenzó a unirse con grupos liberales y revolucionarios de ideas utópicas (nihilismo). Esto casi le lleva a la muerte, de la que salvó por los pelos, pero no pudo evitar una reclusión de trabajos forzados durante cinco años en Siberia. Por aquella época, sus ataques de epilepsia iban en aumento. En Siberia tuvo su contacto más cercano y profundo con el catolicismo. Tras cinco años recluido, se le liberaron los cargos y pudo volver a su país, donde tuvo que vivir la muerte de su mujer y de su hermano. Por aquel entonces estaba también publicando su célebre obra Crimen y Castigo (1866). Ya consagrado tras la publicación de ésta y otras obras, Dostoyevski viajó a Europa por problemas de deudas con su nueva esposa. La desgracia volvió a caer y su primera hija, nacida en un viaje, murió a los pocos días. Sus problemas con el juego y ataques de epilepsia iban cada vez a más. Años más tarde nacería su segundo hijo y publicaría varias obras notables que le permitirían volver a su país. Murió en 1981 en su casa de San Petersburgo a causa de una hemorragia pulmonar. Un año más tarde de publicar Los hermanos Karamazov.

Libros

Frases

La guerra es para distraernos de lo bueno.

El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.

Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular

Pero enamorarse no significa amar. Uno puede enamorarse sin dejar de odiar. ¡Tenlo presente!

Me someto a la ética, pero no comprendo en modo alguno por qué es más glorioso bombardear una ciudad sitiada que asesinar a alguien a hachazos

Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos

La segunda mitad de la vida de un hombre está hecha únicamente de los hábitos adquiridos en la primera mitad

Hay que querer hasta el extremo de alcanzar el fin; todo lo demás son insignificancias

Yo creo en Dios pero Él no cree en mi

Es mejor equivocarse siguiendo tu propio camino que tener razón siguiendo el camino de otro

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